Las mascotas no sufren de depresión de la misma forma que las personas experimentan depresión. Las personas con depresión con frecuencia dicen sentirse tristes, ansiosas, irritables, sin esperanza o tienen pensamientos de suicidio. Experimentan cambios en su apetito, como comer más o menos. Las personas también pueden experimentar un menor interés en realizar actividades que normalmente disfrutan.

Sospechamos que nuestras mascotas padecen depresión en base a signos inespecíficos que persisten durante más de una a dos semanas y que no pueden explicarse por una afección médica subyacente. Estos signos inespecíficos pueden incluir cambios en su nivel de actividad, ciclo de sueño-vigilia, apetito e interacciones con sus dueños o compañeros de hogar. Lo más común es que haya un evento que desencadene la aparición, como una profunda pérdida de un compañero de piso o propietario o cuando se renuncie a la adopción en un entorno de refugio o se reubique a otra familia. Incluso eventos aparentemente normales, como la llegada de un nuevo bebé o la mudanza de un hogar, pueden desencadenar cambios en nuestras mascotas. Hay un período de ajuste, y podemos suponer que tal vez haya un período de dolor y depresión.

Si su perro o gato exhibe alguno de estos signos inusuales, y / o sospecha que está deprimido, su veterinario debe examinarlo de inmediato. Muchas veces los problemas de salud subyacentes pueden producir signos físicos similares. Por ejemplo, tanto las personas como las mascotas con artritis o incomodidad en un área particular de su cuerpo pueden ser menos activas e inquietas por la noche. Los animales con diabetes no controlada o perros con hipotiroidismo pueden aparecer letárgicos. Si su veterinario no puede determinar ningún problema físico después de un examen físico y pruebas recomendadas, como análisis de sangre y radiografías, entonces el diagnóstico de depresión puede ser más definitivo. También puede llevar un diario y registrar comportamientos mensurables, como la duración de la caminata de la mascota o cuántas veces su mascota perseguirá su juguete o el hecho de que no jugará con él.

Disminucion del apetito

Otro signo sospechoso de depresión puede ser una mascota con un apetito saludable que repentinamente pierde interés en comer. Este puede ser el perro que generalmente limpia su plato y pide más, pero ahora solo come de 50 a 75 por ciento. O la mascota puede dejar un par de bocados, algo que antes nunca hacía. A veces, la mascota todavía puede estar interesada en comer golosinas tentadoras, pero en general su apetito se reduce. Es más obvio si su mascota ni siquiera toca su delicia favorita. Es muy importante que su veterinario examine a su mascota si nota algún cambio en el apetito para asegurarse de que no tenga ningún problema subyacente. Un cambio en el apetito puede ser un signo de cualquier cantidad de enfermedades y condiciones médicas.